mié
07
abr
2010
Una de las cosas por la que la gente es más reacia a cambiar las ventanas por unas nuevas es por no hacer obra. Es muy aparatoso tener que arrancar la ventana y falcar la nueva, con todo lo que eso trae consigo (polvo, ruido, volver a pintar…). Además todo eso hay que pagarlo, y acaba saliendo más caro que la propia ventana.
La solución a esto es la sustitución de la ventana mediante un recerco que tapa la antigua, así no es necesario arrancar la vieja. La nueva se atornilla sobre la antigua o a la pared (dependiendo de cada caso) de manera muy sencilla, por lo que la instalación puede ser de menos de una hora, incluyendo el anclaje, el sellado e incluso el cambio de persiana si también se lleva a cabo.
Si se hace bien, la única diferencia es que la ventana será unos centímetros más pequeña que la vieja. En un día y con un desembolso contenido podemos renovar nuestras ventanas y mejorar nuestra insonorización y ahorro energético.